Los objetivos de nuestra Fundación son la Investigación, la Prevención y el Tratamiento del Déficit Atencional y la Hiperactividad.
Personería Jurídica Nº 083 “A”/ 07.
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Pers. Jurídica Nº 083 “A”/ 07.
CARTA DE UNA MAMA:
Tengo una niña de 7 años con déficit atencional e hiperactividad detectado el día 29 de marzo de 2004, en el ingreso a primer grado a raíz de un insidente producido por ella en el horario escolar, por el que tuve que concurrir al establecimiento para retirarla y firmar lo redactado en el libro de acta por la maestra y directora.
Ese día creí que me faltaban palabras para pedir disculpas, no sabía que hacer ni adonde encontrar el apoyo.
Tuve la suerte de obtener la orientación del neurólogo y pediatra de cabecera, desde ahí se sumaron al tratamiento psicologa, fonoaudióloga, psicopedagoga, su maestra, directora y personal en gral del colegio.
Mi nena fue discriminada durante un largo tiempo por sus compañeros, los cuales hablaban por lo que se decian en sus hogares.
Eso fue lo más duro de pasar y aceptar, saber que quizás nunca llegaría a integrarse al resto del grupo. Algunos padres solicitaron la expulsión de mi hija del colegio, fue ahí donde sentí que no sabía cómo hacer para luchar contra tanta injusticia, cuando escuchaba o me contaban que lo de mi hija "era contagioso"; a pesar de saber que esos padres hablaban por ignorancia igual me producía mucho dolor.
Gracias a la señorita maestra que en ese momento estaba a cargo del 1ero "A" y a su directora; mi muñeca pudo cursar, aprender y hoy ser un ejemplo en conducta a pesar del diagnostico de déficit atencional.
La maestra estaba capacitada desde el año 2003, cuando había realizado un curso con el neurólogo infantil Dr. Jure (neurólogo de cabecera).
Hoy estando todo calmo y medianamente en orden en cuanto a su conducta, no deja de preocuparme cada vez que el teléfono suena en el horario de clase o cuando el transporte demora en regresar.
Ya pasó desde aquel día un año y cinco meses y todavia me pregunto en que fallé en cuanto a la contención o educación de mi hija.
Muchas veces mi matrimonio tambaleó por que ella permanentemente demanda todo el tiempo de mi atención, se acabaron muchas salidas en familia, amigos y familiares que en su mayoría dieron la espalda a nuestra problemática.
Lo que les puedo decir a aquellos padres que viven esta situación, que aveces parece inmanejable, que busque el apoyo en profesionales y que sepan aceptar la opinión del otro por más dura que parezca, nuestros hijos dependen de nosotros para poder crecer emocionalmente en su baja tolerancia al NO.
Todo esto me lleva a sentir la necesidad de ayudar a quien lo necesite.